La Salud y la Cerveza
Algunos de los elementos nutricionales básicos y más necesarios para nuestro organismo se hallan en la cerveza, y su consumo moderado puede hacernos mejorar nuestra salud. Empezando por las vitaminas del complejo B, que interfieren en el sistema nervioso y en la formación de hemoglobina facilitando también los procesos de digestión, hasta el ácido fólico tan esencial para nuestro organismo. Pero no nos podemos olvidar, ya no sólo de los nutrientes de los que está compuesta la cerveza, sino de los efectos que produce su ingesta.
Además de los efectos euforizantes de cualquier bebida alcohólica, por lo que se ha de beber con moderación, con la cerveza tomamos además una fuente extra de antioxidantes que nos ayudan a mejorar nuestras defensas ante problemas cardiovasculares, además de evitar el envejecimiento del organismo.
En una sociedad de culto al cuerpo como la nuestra, pocas cosas importarán tanto como la adaptabilidad de la bebida de la cebada y el lúpulo a una dieta determinada. Es aquí donde la cerveza se revela como la mejor opción para dietas hiposódicas, y su alto contenido en fibra soluble la hace ideal para complementar cualquier régimen hipocalórico ya que promueve la secreción de jugos gástricos y facilita la digestión, supuestos siempre entendidos con un consumo moderado.
INGREDIENTES Y NUTRIENTES
Vitaminas
La cerveza contiene pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B: tiamina, riboflavina, Ácido pantoténico, piridoxina, biotina, mesoinisitol, cianocobalamina y niacina.
También contiene Ácido fólico y sus derivados (folatos). Proceden de la malta, incrementÁndose en la germinación de la cebada y sobreviviendo al tostado.
Ácido fólico
Su consumo diario podría cubrir las necesidades diarias de folatos.
El Ácido fólico es una vitamina del grupo B esencial para el mantenimiento de la vida celular, para el crecimiento y formación de nuevos tejidos y para la prevención de los defectos del tubo neural. Igualmente, ayuda a regular los niveles de homocisteína, factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares.
Esta vitamina se encuentra en la cerveza en cantidades comprendidas entre 5-10 microgramos/100 ml. La ingesta recomendada para la población de Ácido fólico oscila entre los 180-200 microgramos/día.
La óptima biodisponibilidad del Ácido fólico contenido en la cerveza hace que esta bebida sea una de las principales fuentes de folatos.
Polifenoles
El consumo de cerveza también aporta a la dieta polifenoles que, como antioxidantes naturales, participan en la protección contra enfermedades cardiovasculares y en la reducción de los fenómenos oxidativos, responsables del envejecimiento del organismo.
Además, la suplementación dietética de cerveza puede recomendarse también en la dieta de sujetos afectos de hiperlipemia con el fin de mejorar los parámetros marcadores de estrés oxidativo, que propician la progresión hacia la enfermedad aterosclerótica.
Fibra
La fibra soluble contenida en la cerveza evita el estreñimiento y contribuye a la disminución de la hipercolesterolemia. La ingesta normal recomendada de fibra dietética es de 30gr/día, de los que un tercio debe ser fibra soluble. El consumo moderado de cerveza sin alcohol supone un 17% de la ingesta de la fibra soluble en la dieta, siendo así la bebida de mayor aporte de fibra en nuestra dieta.
Minerales
El consumo moderado de cerveza aporta a la dieta minerales como el silicio, un elemento que favorece los procesos de formación ósea.
La cerveza contiene aproximadamente 36 mg/l de silicio biodisponible. Otros minerales que contiene son magnesio, potasio y muy poco sodio.
Silicio
La cerveza contiene aproximadamente 36 mg/l de silicio biodisponible, elemento esencial que participa en los procesos de calcificación y, posiblemente, en el tejido conectivo. De hecho, el silicio no sólo inhibe la pérdida de hueso, sino que además incrementa la densidad ósea promoviendo la formación de colágeno.
Además, algunas investigaciones científicas sugieren que silicio es capaz de interferir en la cinética del aluminio, un metal que posee efectos oxidativos sobre el cerebro. Concretamente, el silicio podría ayudar a prevenir la absorción del aluminio a nivel gastrointestinal y a limitar su reabsorción a nivel renal.
Alcohol etílico
Si bien es sabido que el consumo abusivo de alcohol puede tener efectos nocivos sobre la salud, el riesgo de sufrir un infarto puede ser entre un 40% y un 50% más bajo en aquellas personas que beben alcohol de forma moderada -siempre que se trate de individuos adultos, sanos, y que no consuman fármacos con los que el alcohol pueda interferir-, que en aquellas personas cuyo consumo es cero.
Concretamente, en los bebedores moderados la incidencia de la cardiopatía isquémica (angina de pecho e infarto), hipertensión arterial, accidente vascular cerebral y diabetes mellitus es inferior. Además, el alcohol, en cantidades moderadas, aumenta el colesterol asociado a las lipoproteínas de alta densidad (HDL) en relación al nivel habitual que se da en personas abstemias. Este aumento del “colesterol bueno” reduce los riesgos de enfermedades y accidentes cardiovasculares.
Asimismo, el consumo moderado de etanol inhibe de forma aguda el proceso de resorción ósea mediante un mecanismo independiente de la estimulación de la producción de calcitonina y/o la reducción de la hormona paratiroidea sérica
Maltodextrinas
La cerveza contiene maltodextrinas naturales, carbohidratos complejos de absorción lenta, que se metabolizan liberando progresivamente unidades de glucosa, lo que ayuda a evitar hiperglucemias e hipoglucemias reactivas, aspecto muy interesante en el caso de las embarazadas. En nutrición deportiva, las maltodextrinas facilitan una adecuada hidratación en competiciones de larga duración.
Fuente: http://www.cervezaysalud.es


